






Sea Towers, el nombre con el que conocemos estos edificios, es un proyecto de espacios de trabajo, a pocos pasos del mar, al final de la Avenida Icaria, en el Poblenou, que gozan de una posición muy privilegiada, con una vista de 360º desde sus respectivas azoteas, permitiendo abarcar la vista desde Collserola hasta el mar, atravesando toda la trama urbana de la ciudad.
El proyecto propone soluciones ante la necesidad cada vez más urgente de realizar arquitecturas capaces de responder a las problemáticas ambientales que la ciudad contemporánea debe afrontar. Las certificaciones LEED y WELL, obtenidas por los edificios, se insertan en este mismo marco conceptual. Las azoteas, de las que nos hemos ocupado como paisajistas, son ante todo una extensión de los espacios de trabajo y recreativos, que permiten la permanencia en el exterior, con la posibilidad tanto de ampliar la mirada hacia el horizonte, a los paisajes y escenarios naturales, como concentrar la atención en los detalles de los parterres vegetales, descansando durante las pausas, inmersos entre numerosas esencias, texturas, fragancias y sabores.
Sí, una parte de la superficie está destinada a la horticultura, una actividad que permite el contacto directo con las plantas y la tierra, favorece la socialización, reduce el estrés, la ansiedad y el cansancio mental, y aumenta la comprensión del mundo vegetal, que constituye una red de seres vivos indispensable para el futuro de la ciudad y de la vida humana.



La secuencia de cultivo de las hortalizas está diseñada según el método de Gaspar Caballero. El método se basa en la rotación de cultivos, lo que permite prolongar la fertilidad del suelo y evitar las plagas; al rotar los cultivos, la tierra recupera su salud. Existen cuatro grupos de cultivos que rotan entre sí: solanáceas (tomates, berenjenas, pimientos), leguminosas (judías, guisantes) y crucíferas (coles, rábanos), compuestas (lechugas), quenopodiáceas (acelgas, remolachas) y cucurbitáceas (calabazas, calabacines, pepinos), umbelíferas (zanahorias, apio) y liliáceas (cebollas).
La elección de las especies responde además a criterios estéticos y compositivos, con el objetivo de distraer la atención de la actividad rutinaria del trabajo y lograr una mejora de la concentración, la productividad y las capacidades cognitivas. La composición alterna las texturas y las variaciones de verde de manera meticulosa y pausada, e introduce elementos vegetales seleccionados entre distintos tipos de especies CAM (Crassulacean Acid Metabolism). Aloe, Agave y Euphorbia, especies de elevada resistencia a la sequía, emergen escultóricamente entre los grupos de arbustivas y herbáceas como milenramas, lavandas, salvias y gramíneas, tan características del paisaje mediterráneo.
Incluso a 30 metros de altura es fundamental proyectar espacios resilientes y biodiversos, capaces de contribuir a la mejora de la calidad del aire absorbiendo CO₂ y sustancias contaminantes; regular la temperatura y la humedad; mitigar el calor urbano y contribuir a la salud física y psicológica de las personas.
Barcelona (Poblenou) · Arquitectura: GCA Arquitectos · Fotografía: Marcela Grassi